Ponerología, el poder en manos de Psicópatas

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Esto es un extracto del libro completo sobre ponerología que estuvo prohibido durante muchos años y que ahora fue rescatado y puedes leer completo [ aquí ]

THE GENESIS OF EVIL

1. Asociaciones Ponerogénicas
2. Ponerización
3. Patocracia

La causa más importante del mal está en la interacción de dos factores humanos:

1) Ignorancia humana normal y debilidad.
2) La existencia y la acción de un pequeño, pero extremadamente activo grupo estadístico (4-8% de la población general) de individuos psicológicamente desviados.

La ignorancia de la existencia de tales diferencias psicológicas es el primer criterio de la ponerogénesis. Es decir, tal ignorancia crea una abertura en donde tales individuos pueden actuar desapercibidos.

La presencia de tal “enfermedad” a nivel individual es descrita en la sección Casi Humanos. No obstante, dependiendo del tipo de actividad de los individuos psicopáticos y caracteopáticos, el mal puede manifestarse en cualquier nivel social. Mientras más grande sea el alcance de la influencia del psicópata, mayor daño es hecho. Así, cualquier grupo de seres humanos puede ser infectado o “ponerizado” por su influencia. De familias, clubes, iglesias, negocios y corporaciones hasta naciones enteras.

La forma más extrema de tal mal macrosocial es llamado “patocracia”

ASOCIACIONES PONEROGÉNICAS

“En cualquier sociedad de este mundo, los individuos psicopáticos y algunos de los otros tipos de desviados crean una red activa ponerológica de convivencia común, parcialmente extraña de la comunidad de personas normales. … Su sentido de honor los obliga a mentir e insultar a ese ‘otro’ mundo humano y sus valores a cada oportunidad.”

(Lobaczewski, 138)

“Podríamos enumerar varios nombres atribuidos a tales organizaciones… pandillas, turbas criminales, mafias… que astutamente evitan choques con la ley mientras buscan ganar su propia ventaja. Tales uniones frecuentemente aspiran al poder político para imponer su legislación conveniente sobre las sociedades, en nombre de una ideología convenientemente preparada, sacando ventajas en la forma de una prosperidad desproporcionada y la satisfacción de su anhelo de poder.”

(Lobaczewski, 158, énfasis agregado)

Las pandillas siempre han proporcionado grandes oportunidades para jóvenes psicópatas. Sus tendencias impulsivas, egoístas, insensibles, egocéntricas y agresivas fácilmente se mezclan fácilmente – e incluso podrían dictar el tono – de muchas de las actividades de las pandillas. De hecho, no puede haber muchas otras actividades que produzcan tantas recompensas para los psicópatas violentos, con tal impunidad.”

(Hare, 176)

Viviendo en un mundo cuya moral y costumbres no tienen significado para ellos, e incluso las ven como opresivas, los psicópatas sueñan con un mundo “feliz” y “justo”, en donde su visión depravada del mundo es aceptada como realidad.

Ellos buscan, por cualquier medio necesario, alcanzar posiciones en el gobierno en donde sus sueños pueden dar frutos. Si bien la injusticia sí existe en una sociedad, sus declaraciones respecto a la ‘injusticia’ de su situación pueden resonar con aquellos que realmente sí experimentan tal injusticia. Así, las doctrinas revolucionarias pueden ser aceptadas por ambos grupos por razones totalmente opuestas.

Los grupos Ponerogénicos son aquellos con un número estadísticamente alto de individuos patológicos, hasta el punto en que el grupo como un todo, practica una conducta egotista y patológica. Estas personas actúan como líderes y hechizadores ideológicos, y mientras que la gente normal pudiera actuar como miembros, ellos han típicamente acumulado varias deficiencias psicológicas. Aquellos que no son susceptibles a tales influencias son excluidos del grupo. Estos grupos pueden, ya sea infiltrarse en gobiernos existentes, o ejercer su influencia desde “detrás del telón”.

Soborno, chantaje, asesinato y actos de terror similares son utilizados para alcanzar estos fines.

Estructura: La estructura del comando de las asociaciones ponerogénicas es similar a aquel de grupos normales: los miembros se especializan y complementan las fuerzas de cada uno.

De esta manera, diferentes individuos con diversos defectos psicológicos llenarán papeles en los cuales su ‘don’ particular es aplicable.

La fase temprana de actividad de una unión Ponerogénicas es usualmente dominada por caracteopatía, particularmente individuos paranoicos quienes a menudo juegan un rol inspirador o hechizante en el proceso de Ponerización. Recuerde aquí que el poder de un caracteópata paranoico estriba en que ellos fácilmente esclavizan a mentes menos críticas.”

(Lobaczewski, 162).

Víctimas de trauma, individuos con deficiencias psicológicas y gente joven a menudo caen en la categoría de ‘mentes menos críticas’.

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Máscara Ideológica: Las metas del grupo indicadas están a menudo en desacuerdo con su verdadera naturaleza. Literatura colorida y valores humanitarios a menudo enmascaran sus verdaderas motivaciones.

Tome, por ejemplo, la disparidad entre las metas declaradas de la CIA, tales como,

“Creando centros especiales multidisciplinarios para abordar temas de alta prioridad, tales como la no-proliferación, el contra-terrorismo, la contra-inteligencia, el tráfico de narcóticos, medio ambiente y la inteligencia del control de armas”.

También, compare el frente público humanitario de la Liga Anti-Difamación con su sórdida historia de sobrevivencia doméstica ilegal, asesinato de carácter y colaboración con organizaciones extranjeras de espionaje.

Primer Criterio de Ponerogénesis:

“Un fenómeno que tienen en común todas las asociaciones y grupos ponerogénicos es el hecho que sus miembros pierden la capacidad (o ya la perdieron), de percibir a los individuos patológicos como tales, interpretando su conducta en modos heroicos, fascinantes o melodramáticos.” (Lobaczewski, 158).

Cuando un grupo ha sucumbido a la influencia patológica de sus miembros, pronto pierde la habilidad de distinguir la conducta normal humana de la patológica. Esta atrofia de facultades críticas con relación a tales individuos de vuelve una apretura para sus actividades. También puede ser usado para identificar a grupos potencialmente peligrosos.

La Caracteopatía y la Psicopatía: Los grupos dominados por caracteópatas reenganchan en actividades bastante primitivas, y así, son fácilmente quebrantadas por la sociedad normal. Los líderes psicópata, no obstante, son a menudo más astutos y usan a individuos caracteopáticos como herramientas subalternas. Al ser arrestados, tales individuos aceptan los ideales para morales de sus líderes, actuando como el chivo expiatorio del grupo y aceptando la mayor parte de la culpa. Los líderes psicopáticos, cuando están en la corte, subsecuentemente cambiarán la culpa a sus subordinados. Un ejemplo a gran escala de esta dinámica son los chivos expiatorios de los oficiales militares de bajo rango, por crímenes de guerra condonados y/u ordenados por autoridades de más alto rango.

Uniones Ponerogénicas Primarias y Secundarias: Hay dos tipos de asociaciones ponerogénicas.

Las asociaciones ponerogénicas primarias son aquellas que fueron originalmente formadas y diseñadas para el beneficio de sus miembros fundadores, usando medios ilícitos (malignos).

Lobaczewski los describe como uniones,

“cuyos miembros anormales estuvieron activos desde el mismo principio, jugando el papel de catalizadores cristalizantes desde que comienza el proceso de la creación del grupo.” Es decir, pandillas criminales.

(160).

Tales actividades antisociales de grupos y una evidente indiferencia para los valores morales obviamente son motivo de disgusto para la gent normal, y aunque su influencia no se extienda mucho, ellos pierden su batalla con la sociedad.

Las asociaciones ponerogénicas secundarias son grupos fundados con un ideal social independiente y atractivo, pero que más tarde sucumbe a una degeneración moral.

Esta degeneración deja abierta una puerta para,

“infección y activación de los factores patológicos dentro, y más tarde a una ponerización del grupo como un todo, o a menudo una fracción.” (Lobaczewski, 160).

Gobiernos, ideologías y religiones son instituciones fundadas por personas cuya carencia de conciencia sobre realidades psicológicas específicas y otras fallas morales, los dejan desprotegidos o abiertos a una infección encubierta y la subsecuente toma de posición por aquellos sin conciencia. El hecho de que estas instituciones hayan estado en existencia y tengan una larga tradición les ha permitido adquirir muchas más membresías y notoriedad.

Cuando tal organización, trabajando hacia una cierta meta social o política, ya es aceptada por un gran número de gente normal (como por ejemplo el Republicanismo Americano o Cristiandad Evangélica), la ponerización del grupo proporciona la extensa influencia de la que carecen las uniones ponerogénicas primarias.

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Después de la toma de posesión por elementos psicopáticos dentro (i.e. la toma Neoconservativa del Republicanismo Americano), el grupo ponerogénico es protegido por una “máscara” de valores tradicionales del grupo. Esto sucederá a pesar del hecho de que estos valores son obviamente distorsionados y desatendidos. Por ejemplo, tal grupo aprobará la legislación y se comportará únicamente para beneficiar a éstos en control, a menudo volviéndose violentos y comenzando guerras de agresión.

Miembros normales de tal grupo ingenuamente protegen tal conducta desviada, y no se dan cuenta que es el trabajo de desviados. Su patología permanece escondida para aquellos que no desean verlo objetivamente. Se promulgan justificaciones e ideologías preparadas; toma lugar una selección subconsciente y una sustitución, y la patología es efectivamente disfrazada detrás de una máscara de sanidad. Aquellos que pertenecen al ‘partido’ etiquetarán la oposición como pacifistas, socialistas, liberales o terroristas, o cualquier otra etiqueta que sea más efectiva para poder invalidar su crítica.

Desafortunadamente, el gobierno solo se volverá más patológico y egotista en su conducta hacia otras naciones hasta que sean purgados los aspectos psicológicos desviados o destruidos.

La misma dinámica está en juego en las relaciones interpersonales. Tomen, por ejemplo a Ted Bundy, quien tiene una reputación como hombre amable, inteligente y respetable. Cuando al principio fue acusado de haber asesinado a varias jóvenes mujeres, sus conocidos lealmente defendieron su carácter. Esta situación sigue el mismo patrón que la dinámica macrosocial. Tales individuos a menudo denigrarán a las víctimas y a los acusadores de tales individuos anteriormente tan estimados.

Esto no sólo tiene un efecto negativo sobre la víctima, sino que estimula más allá la conducta irregular por parte del perpetrador.

Enfermedad Macrosocial: La enfermedad social puede ser llamada macrosocial bajo cualquiera de las siguientes condiciones:

procesos ponerogénicos abarcan a toda la clase predominante de ésta.

La oposición por parte de las personas normales es sofocada a través del uso masivo de carisma, censura y compulsión física.

Dos etapas generales de enfermedad macrosocial parecen aplicar a todas sus formas y variaciones: histeria y patocracia.

PONERIZACIÓN

El primer paso en la ponerización de un grupo a menudo parece como una distorsión moral de la ideología original del grupo. La existencia de conceptos simplistas (es decir, si moral o legal) bloquea cualquier habilidad para pensamiento crítico con relación a la existencia de psicópatas o su posible influencia en el envoltorio principal de la ideología del grupo. Tales conceptos doctrinarios son prevalecientes en la ideología neoconservativa.

Por ejemplo,

“Si no estás con nosotros es que están en contra de nosotros (en la Guerra contra el Terrorismo – War on Terror)” y el uso completamente arbitrario de las etiquetas “terrorista”. “simpatizante de terrorista”, y “sospeche de ser terrorista.”

Así como es normal en la vida de cualquier humano experimentar una declinación en la Resistencia psicológica o fisiológica (llevando así a fallas morales o infecciones bacteriológicas), los grupos experimentan también tales crisis. La presión que lleva a estas crisis podría ser causado por influencia de otros grupos, una condición histérica aumentada o una crisis espiritual general en el ambiente.

La debilidad resultante de las habilidades del razonamiento apropiado y el pensamiento crítico, deja una abertura para la actividad de los psicópatas y caracteópatas. Su influencia, entonces, da lugar a más declinación en el funcionamiento moral e intelectual. Lo absurdo de tal dinámica puede ser visto en el hecho que a Richard Cheney, un psicópata obvio, le sea permitido sostener la posición de vice-presidente.

Aun cuando le dispara a su compañero de caza en la cara, los medios de comunicación y el público estudiosamente racionalizarán su comportamiento grosero y psicopático. (Ver el Análisis de McGowan sobre el incidente en cuestión – Dave McGowan’s analysis of the incident in question.)

Cuando tales individuos son tratados como normales, más individuos perceptivos dejarán el grupo. Cuando el grupo se ha hecho suficientemente patológico, sus miembros percibirán la nueva dirección en términos morales (es decir, “Debemos matarlos a todos basados en los principios de justicia y democracia”), o como una forma de terror psicológico.

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Mientras más gente sana deje el grupo, adquiriendo más posiciones contrarrevolucionarias, se les unen más individuos con anomalías psicológicas, quitándose las máscaras de cordura aun más a menudo. Sin el conocimiento adecuado, los individuos normales que han sido expulsados de un grupo así sufrirán inmensamente, cortados de su razón ideológica original para unírseles. Infectados con emociones malsanas y material patológico, ellos pueden asumir posiciones en oposición a aquellas que anteriormente siguieron.

Nuevos miembros son analizados psicológicamente. Nadie con demasiada independencia o normalidad psicológica es permitido en el grupo. (Tal protección debería haber tenido lugar para desarraigar a los psicológicamente desviados en primer lugar.) Los detractores son tratados con condenación paramoral.

En pocas palabras, los pacientes se han tomado el asilo.

Etapas de Ponerización: Cuando es primero infectado por los desviados psicológicos, este grupo mantiene la mayor parte de su carácter original. Pero eventualmente, más miembros normales son empujados hacia funciones periféricas y son excluidos de los secretos de la organización; algunos de ellos, por estas razones, dejan el grupo.

“Individuos con desviaciones heredadas, entonces, progresivamente toman posiciones de dirección. El papel del psicópata esencial gradualmente crece, aunque les gusta permanecer ostensiblemente en las sombras… En las uniones ponerogénicas en la escala social más grande, el papel de liderazgo es generalmente jugado por un individuo de diferente clase, uno más fácilmente digerible y representativo. Los ejemplos incluyen caracteopatía frontal o alguien un poco más discreto de pocos rasgos.”

(Lobaczewski, 162)

La etapa inicial de ponerización, donde la membresía es cada vez más patológica, requiere un conocimiento psicológico y factual para poder reconocer. La segunda etapa, más estable y abiertamente más patológica es fácilmente evidente a la mayoría de la gente normal, pero se interpreta en términos morales o sociológicos (es decir, sin el conocimiento de diferencias psicológicas.)

Con el tiempo, cuando el grupo se vuelve más ponerizado, los carismáticos que originalmente lideraban tal grupo son relegados a la tarea de re-empaquetar la ideología para propósitos de propaganda. Los papeles de liderazgo se saturan con más individuos psicopáticos, mientas que el grupo “normal” adquiere más individuos caracteopáticos.

Como en el caso con el aparente “ejecutivo unitario” de la unión ponerogénica Neoconservativa George W. Bush, la propaganda del grupo mantiene la errónea sobreestimación del verdadero poder del ‘líder’.

Este líder,

Depende de los intereses de la unión, especialmente los iniciados de la élite, a un mayor grado de lo que el mismo está consciente. El emprende una constante batalla de manejar la posición; el es un actor con un director. En las uniones macrosociales, esta posición es generalmente ocupada por un individuo más representativo, no uno privado de ciertas facultades críticas; el iniciarlo a el a todos esos planes y cálculos criminales sería contraproducente e ineficaz. Junto con una parte de la élite, un grupo de individuos psicopáticos, escondiéndose detrás de las escenas, dirige al líder, de la manera en que Borman y su pandilla dirigían a Hitler. Si el líder no satisface su papel asignado, generalmente sabe que la pandilla que representa a la élite de la unión está en posición de matarlo, o de otra manera, de quitarlo.”

De tal manera, George W. Bush es dirigido y controlado por un grupo de consejeros psicopáticos: Richard Perle, por nombrar a uno.

Esto es un extracto del libro completo que puedes leer [ aquí ]

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